Había una vez tres cerditos que vivían alegremente en una cabaña del bosque. Como ya eran mayores, sus padres decidieron que era hora de que se independizaran. Los tres cerditos se despidieron de sus padres, y fueron a ver cómo era el mundo.
El Primer Cerdito, El Ecológico, decidió hacer una casa de paja en un valle fértil. En un momento la choza estaba hecha. Y entonces se echó a dormir porque allí crecían todos los alimentos necesarios para llenar su barriga sin trabajar.
El Segundo Cerdito, El Vividor, pidió un crédito al Lobo para hacer una cabaña de madera en la playa. No tardaron mucho en construírsela. Y luego se puso a vender a los turistas. El bronceado le daba un buen aspecto.
El Tercer Cerdito, El constructor, optó por relacionarse con los poderosos y pedir muchos créditos al Lobo para construir urbanizaciones de lujo. Su casa era de 1000 m² útiles, en una parcela de 10.000 m². Comía en los mejores restaurantes, compraba en las mejores tiendas. Hacía deporte, se sentía bien.
Los tres cerditos vivían felices, pero se empezaron a oír los aullidos de El Lobo. Estaba en crisis y pedía que se le devolvieran los créditos o se comería a los hipotecados.
Hambriento, el lobo se dirigió a la casa de El Constructor y le dijo:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu casa derribaré!
Como El Constructor no se la abrió, el lobo sopló con fuerza, y derrumbó su mansión y su cancha de pádel. El Cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y fue a la casa de madera de su hermano El Vividor.
El lobo lo siguió. Llamó a la puerta, y dijo:
- ¡Abridme la puerta! ¡Abridme la puerta o soplaré y la casa tiraré!
El segundo cerdito no le abrió y el lobo sopló y sopló, y la cabaña se fue por los aires. El lobo se reía: “la Administración me pagará por haber derribado un chiringuito de playa”. Asustados, los dos cerditos corrieron y corrieron; y llegaron a casa de su hermano El Ecológico.
El Lobo los siguió porque estaba decidido a comérselos. Pero, cuando vio que salían de la ciudad y se adentraban en el campo, dejó de perseguirlos porque no soportaba la Naturaleza: todo lo daba de forma gratuita. Además se ensució sus zapatos y su traje de diseño. Dio un enorme grito y salió corriendo para nunca más volver.
Y así, los tres cerditos pudieron vivir tranquilamente, sin importarles la feroz crisis financiera.
sin palabras...........
